Salmos 84:4
Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán.

 

Nuestro Señor le otorgó a nuestra Casa Espiritual la bendición de cubrir y proteger a cientos de familias. Nos alegra ver que bajo esta cobertura, son muchos hogares los que están viviendo su primer triunfo espiritual:
ver transformado su hogar de fracaso en una Casa de Bendición.

La bendición se ve y se respira en los Hijos de la Casa. Estaban sin fe y alcanzan salvación. Se sentían débiles, y son fortalecidos. Se levantan con autoridad. Declaran y establecen. Atan y desatan. Bendicen y animan.